Un Angel en el camino



Original escrito por Heidy del foro Peregrino

Llegaba a Portomarín, día asfixiante de calor. Pese a la corta etapa que había hecho me dio casi la media tarde, después de la bajada puse la mirada al otro lado del río. Aquí me quedo, has llegado… me dije en un suspiro.

El reflejo de las nubes en el río con el pueblo de frente te regalaban un paisaje para relajarte mientras llegabas, soñando con una ducha, tranquilamente crucé el río. Llegado el final, unas escaleras que me veía incapaz de subir, por suerte flecha que indica a la derecha albergue, miro y me veo una subida… qué subida!!! Seguramente la estaba viendo más grande de lo que era, mi ánimo se vino abajo. Tiré la mochila al suelo, mi cuerpo y mi mente se negaban a seguir, me espachurré yo también y mirándola mantuve una conversación con ella, no sabíamos qué hacíamos ahí, porqué habíamos venido y perdimos el sentido a seguir caminando. Diez minutos de discusión y decidimos subir.

Llego al albergue, ducha y colada. Mi cabeza no paraba de decirme que al día siguiente no caminaba… Mientras iba a comprar tabaco (sí, lo sé… el vicio!!!), un hombre de lejos subiendo una cuesta, empapado de sudor no podía con su alma, me pregunta: Lo albergo por favor??? Entre sonrisas le hago el gesto de tirar una cuerda para darle ánimos en la subida, su mano se tiende hacia mí con una sonrisa, decido bajar la cuesta, cogerle de la mano y tirar de él. Allí al fondo a la izquierda lo tienes, ánimo!

A la vuelta, tumbada en el césped de la entrada al albergue, seguía con mi dilema, no puedo caminar más, mi físico me lo había dicho antes pero mi cabeza había estado firme hasta ese momento, que acojone me estaba entrando… No tenía fuerzas!!!
Pasó un rato, llega aquel hombre: Me puedo sentar? Un poco aturdida: Claro! Se sentó a mi lado sacando una tableta de chocolate negro: Esto es para ti… Sorprendida: Y eso? Devolviéndome la sonrisa: Estabas mucho más fastidiada que yo y bajaste la cuesta para ayudarme, eso no lo hace cualquiera, gracias…
Nos pusimos a hablar, compartiendo el chocolate, era un filósofo brasileño, pasamos dos horas charlando de la vida, del Camino… Varios que andaban por allí se unieron a nosotros. Asustada: Oye! Que nos cierran el albergue! Perdimos la noción del tiempo, nos levantamos todos de golpe. Con un poco de temor y voz temblorosa: Susy… podemos caminar mañana juntos, a qué hora te levantas? Riéndome: Seguramente que la última, será un placer caminar contigo.

No llegué con él a Santiago, el Arca nos despedimos, él quería llegar a la misa de las 12 y yo no tenía prisa, ni que me la metieran… Triste y muy a mi pesar, ese día algo me decía que tenía que caminar sola.

No soy de caminar con nadie, pero fue mi Ángel, yo le frené su Camino pues iba haciendo etapas muy largas y según me contó llegaba todos los días muerto, y él, sin saberlo, me tendió la mano que anteriormente le presté dándome el empujón que necesitaba justo en ese momento.

Dicen que en el Camino siempre hay algo que te invita a seguir.
Gracias y mil gracias…

Y vuestro Ángel? Seguro que Santi os lo ha mandado en algún momento…

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