LOS CRUCIFICADOS DE NICODEMO. EL STMO. CRISTO DE SAN PEDRO DE MARCHENA.

LOS CRUCIFICADOS DE NICODEMO. EL CRISTO DE SAN PEDRO DE MARCHENA

.

Por Fernando Luque Ruiz

.

Un halo de misterio, donde la historia, la tradición y el mito se entremezclan, parece rodear el origen y aparición de la sagrada efigie del Santísimo Cristo de San Pedro

.

Según una piadosa leyenda, corría el siglo XV cuando llega a la villa de Marchena la imagen del Cristo de San Pedro. La señora de Marchena, esposa del Duque de Arcos y Señor de la Villa, había fundado un hospital en la calle Luis de Alcahudete, casa que para este fin había donado la familia Saavedra. Era su deseo que un Crucificado presidiera el retablo mayor de la capilla de la nueva fundación, que se destinaba al socorro de enfermos pobres. Al parecer dos forasteros arribaron a Marchena, dirigiéndose al hospital donde comunicaron al capellán de la institución, que traían una efigie de Cristo guardado en un cajón. El clérigo quedó sorprendido y convino con los extraños visitantes que a la mañana siguiente vería lo que traían, quedando mientras la imagen depositada en la capilla y sus portadores alojados en el hospital. Al levantarse al día siguiente, la caja permanecía en la capilla pero los visitantes habían desaparecido. Avisó entonces a las autoridades civiles y eclesiásticas. En presencia de todos narró la siguiente historia: „los testigos de estos hechos acaecidos han desaparecido, pero aquí está el cajón con un crucificado dentro, uno de ellos me contó: la imagen del crucificado que hemos traído es semejante a la figura de Nuestro Señor cuando expiró, las manos que la hicieron fueron las mismas que ayudaron a bajar de la cruz su cuerpo. Fue tan fuerte la impresión que dejó el rostro muerto del Señor en Nicodemo que jamás se borró de su mente, por eso determinó esculpir la imagen del Señor Crucificado. Cuando esto me narró, comprendí entonces que aquellos mancebos eran ángeles y no hombres. Abramos, pues, el cajón”.

Aparecía la imagen sobre una cruz hecha como de palma, Tenía todo el cuerpo lleno de sangre, ennegrecido y afeado por los tormentos sufridos, viéndose como de la llaga del costado sobresalía un botón de ternilla. Algunos de los asistentes midieron la imagen y esta tenia dos varas justas, lo mismo que medía Jesús. La vara castellana era una medida de longitud equivalente a 835 mm. y 9 décimas.Tengamos en cuenta que nuestro Titular sufrió una severa restauración en 1865 que cambio en gran medida la fisonomía de la imagen, que estaría según la descripción de la leyenda más en consonancia con los cristos dolorosos del gótico, como lo podemos encontrar en el lienzo de la Secretaría o el óleo del estandarte “pobre” de la Hermandad.

La noticia de la aparición del Crucificado rápidamente se propagó por toda la villa, acudiendo el pueblo en masa ante su presencia, testimoniando de este modo y desde ese momento, la devoción que despertó entre los marcheneros el Santo Crucifijo.

Unida a los milagros -tan queridos por la piedad popular- que se le atribuyeron, serviría de estímulo más que suficiente para que sus devotos se congregasen y formasen una hermandad con el devenir de los años, siendo aprobadas sus Reglas el 15 de Enero de 1556. Próximos a celebrar el 450 aniversario de su fundación, esta imagen sigue congregando el fervor y la devoción de miles de marcheneros como antaño ocurriera con los que la hicieron titular de la que es hasta nuestros días una de las cofradías penitenciales más importantes de esta Villa.

Pero volvamos al relato de la aparición de nuestro Cristo. ¿Quién era ese Nicodemo al que la leyenda atribuye la ejecución del Santísimo Cristo de san Pedro?

Según cuenta San Juan en su evangelio, Nicodemo era un hombre al que señala como poseedor de grandes virtudes, Judío de nación y perteneciente a la secta de los fariseos, (Jn. 3,1) al que el propio Jesús le titula “Maestro de Israel” (Jn. 3,10), y que finalmente se declaró abiertamente discípulo de Jesús cuando José de Arimatea tributó los últimos honores a Cristo, bajándole de la cruz y depositando su cuerpo en la sepultura después de haber limpiado y aromatizado el cuerpo del Nazareno (Jn. 19, 38-42).

Desde ese momento, por su colaboración en esta tarea y por el apoyo que les prestó a los discípulos de Cristo, se convirtió en blanco del enojo de los principales de su nación. Fue expulsado de la Sinagoga, desterrado de Jerusalén y confiscados sus bienes; y solo gracias a Gamaliel, pudo salvar la vida, retirándose con éste a una quinta o casa de campo que distaba según algunos 20 millas de Jerusalén y que denominan Gafargamela, Garfagamala o Kêfaz-Gamla, y donde murió, según testifican San Agustín y Focio en las actas de la Invención de las Reliquias de San Esteban. La iglesia honra su memoria el 3 de Agosto.

Y fue en este exilio, cuando según la tradición, Nicodemo que había quedado profundamente conmovido por la muerte de Cristo en la cruz y que quería reflejar aquel sufrimiento divino sobre la madera. Talló poco a poco el cuerpo de Cristo, “teniendo impresa en su alma la figura de Cristo crucificado, deseoso de que todos la adorasen por hijo de Dios vivo y redentor de todo el mundo, determinó esculpir una Imagen del Señor crucificado que manifestase la misma integridad del cuerpo y atrocidad de los tormentos”, pero al llegar al rostro no conseguía plasmar tanto sufrimiento. Después de varios intentos se sintió cansado y descorazonado y se durmió. Mientras dormía, soñó que los ángeles esculpían el rostro a la imagen. Al despertar se encontró el rostro de Cristo tal como lo había imaginado: “tenía ya formado todo el cuerpo y faltándole aliento para sacar el rostro, rogando al señor le diera luz y el arte para tan ardua empresa, se quedó dormido; y en este tiempo bajaron los ángeles del cielo y acabaron el rostro de aquella imagen con la perfección que él deseaba, lo que al despertarse vio, quedándose asombrado del portento y del favor sumamente agradecido”.

Pero además de la imagen del Santísimo Cristo de San Pedro, existen otras imágenes de Cristo Crucificado, a las que en parte fruto de la fantasía (tradiciones y leyendas que se han ido recogiendo desde los siglos XIII), de la piedad popular y de la fe misma, se le han venido atribuyendo su ejecución a Nicodemo, y que hoy se veneran repartidas por todo el orbe cristiano. Todas estas imágenes, aparte de este lazo en común de su legendario creador, son poseedoras de unas características comunes: son esculturas muy antiguas, medievales, que se mueven estilísticamente entre el románico y el gótico. Y que en la mayoría de los casos cuentan con unos rasgos, a pesar de las particularidades propias derivadas de su cronología, de extremado patetismo y unción sagrada.

Siempre están acompañadas de legendarias apariciones: flotando en el mar, subiendo contracorriente ríos, transportadas en barcos sin tripulación o traídas por ángeles. Y todas han contado a lo largo de los siglos con un acendrado e intenso fervor del pueblo, tal vez condicionadas por esas extraordinarias apariciones, o por la multitud de milagros que los creyentes le han ido atribuyendo. Veamos a continuación una breve relación de esas obras que la tradición ha venido asignando a este discípulo oculto del Señor, con el propósito de aproximarnos al verdadero alcance de esta tradición: El Cristo de Burgos o de San Agustín, según la leyenda, fue encontrado en el mar en una caja que flotaba sobre las aguas, allá por el año 1308. Un piadoso mercader lo adquirió para entregarla a unos frailes agustinos que había en la ciudad castellana. El crucificado es de madera, recubierta con piel de búfalo y va clavado a una cruz arbórea de madera. La barba y el cabello de pelo natural parecen nacidos en la misma figura. Es una talla verdaderamente impactante y su contemplación mueve a la reflexión. Es objeto de una gran devoción entre el pueblo burgalés. Este Crucificado estuvo emplazado en el convento de San Agustín. Allí se inició y creció su devoción fruto de la confianza en él depositada a causa de los numerosos milagros y beneficios atribuidos a su mediación. La imagen permaneció en el convento hasta el año 1835, en que los frailes fueron expulsados a raíz de la Desamortización. Por este motivo fue trasladado a la Catedral de Burgos, donde se venera en la actualidad. Su festividad se celebra el 14 de septiembre.

En la Catedral de San Martín de Orense se venera en una de sus capillas el Santo Cristo. El Obispo Pérez Mariño trajo del Finisterre en el siglo XIV la imagen, que fue según la leyenda, recogida por unos marineros en el mar. Es un Cristo gótico de marcado realismo apreciándose con gran nitidez las señales del martirio. Su pelo y barba son naturales, lo que dio lugar a la creencia popular de que le crecía. Otra tradición, nos revela que en el interior de la llaga de su costado se encuentra un trozo de la cuerda con que ataron a Cristo. Su fiesta se celebra el 3 de mayo.

El Santo Cristo de Balaguer, es una escultura gótica del s. XIV, de gran veneración, que recibe culto en el pueblo leridano de este nombre. Su fiesta es el 9 de noviembre. Según la leyenda Ésta imagen atravesó el mar Mediterráneo hasta llegar a la desembocadura del río Ebro. Subió contra la corriente, entró en el río Segre y lo remontó hasta Balaguer. Las gentes del lugar querían sacar la imagen del río pero no lo conseguían. Avisadas las monjas clarisas, bajaron en procesión. La madre abadesa se arrodilló a la orilla del río. Una ola hizo que la imagen se acercara hasta sus brazos. Con mucha devoción y seguida por todas las clarisas y por todo el pueblo de Balaguer, la abadesa llevó a cuestas la imagen hasta el templo donde hoy día aún se venera. Según un manuscrito que posee nuestra hermandad, un peregrino visitó Marchena pidiendo limosna para ayudar a la novena que se hacía en Balaguer a este Santo Cristo.

En la Valenciana Real Iglesia del Salvador recibe culto y veneración desde el 9 de noviembre de 1250 el Santísimo Cristo del Salvador, según los técnicos, una de las joyas características del arte ornamental valenciano, de un estilo que catalogan entre el románico y el gótico. La tradición nos habla de su llegada río Turia arriba, en medio de una tormenta, según la leyenda, con sendas velas encendidas en ambos brazos de la Cruz. Y de su depósito definitivo en este templo después de varios intentos fracasados de alojarla en la Catedral. También celebra su fiesta el día de su aparición el 9 de noviembre.

El Señor de Matosinhos recibe culto y veneración en la Iglesia del Bom Jesús en la localidad costera de Matosinhos en las inmediaciones de la ciudad de Oporto en Portugal. Viejas historias relatan que la imagen del Señor de Matosinhos apareció en la playa de Espinheiro un 3 de Mayo de 1242. Su devoción fue tan grande que cruzó el atlántico y se extendió a tierras de Brasil.

En la iglesia de San Francisco, de Oristano en la isla italiana de Cerdeña se venera un crucifijo llamado „Cristo de Nicodemo”, una de las más importantes esculturas góticas de la isla.

En la Italia peninsular se rinde culto a otras imágenes a las que la tradición ha atribuido a Nicodemo: En Numana (Ancona), se venera en la Iglesia santuario del Santísimo Crucifijo a una imagen con esta advocación, cuya factura ha vinculado la tradición junto a Nicodemo al evangelista San Lucas. Se trata de una imagen románica, de un Cristo majestad, y cuya llegada a Numana recuerda a la de Casa de la Virgen a Loreto.

La Catedral de San Martino en la ciudad toscana de Lucca, alberga quizás la imagen más conocida de las atribuidas a Nicodemo, se trata del “Volto Santo”. Se dice que vino de Tierra Santa navegando en un barco sin tripulación ni velas hasta la costa vecina de Lucca y La Spezia. Estos pueblos se disputaron la reliquia hasta que el obispo italiano Gualfredo la montó sobre una carreta cuyos bueyes se dirigieron a Lucca. Se trata de una imagen románica en los que la naturaleza humana del redentor es prácticamente eclipsada por su condición divina.

Jesús aparece majestuoso, vestido con túnica y extendiendo sus brazos sobre el mundo para protegerlo y bendecidlo. Celebra su fiesta el 14 septiembre.

El pequeño pueblo pesquero de Ghioggia en Venecia custodia en la Iglesia de San Domenico. Su “Cristo” o “Cristo de los pescadores”. Una imagen gigantesca realizada en madera de sauce y recubierta por una sutil tela de lino policromada, que mide 4´87 metros de altura y 3´5 de ancho y pesa 180 kilos.

Dodaj komentarz