¡La Vida te da Sorpresas!

        

Cuando empecé a estudiar estaba llena de incertidumbres, quería superar este reto que durante toda mi vida me ha condicionado , me ha hecho sentir inferior a los demás, y es que así era verdaderamente. 

Nunca tuve la cultura que me hacia falta para tener mejores puestos en mi trabajo. Jamás pude pasar de ser una simple trabajadora sin cualificación, por la sencilla razón que no tenia los estudios elementales.

Pero a mis 56 años me he propuesto superar este reto, tal vez porque me lo debe la vida, la suerte o el destino.

Me propuse retomar los poquísimos estudios que tenia para conseguir el titulo de Graduado en Secundaria, aunque sabia al tremendo desafío al que me enfrentaba porque yo partía del antiguo 5º de EGB y asimilar el conocimiento de 4 años en siete meses tras los cuales pasaría la prueba que cosiste en tres exámenes de dos horas cada uno y todos en el mismo día.

El primer día en clase me di cuenta que yo era la persona de mayor edad y que todos tenían mas conocimientos que yo.

                    

Cuando el profesor empezó a explicar formulas en la pizarra, en ese momento comprendi lo durísimo que iban a ser esos 7 meses, pero me equivoque.

Según iban pasando los días me concentraba mucho en las explicaciones que nos dan los profesores y practicaba en casa poco a poco; iba asimilando los conocimientos, pero no sin esfuerzo por mi parte, aunque también he de decir que disfruto con esos nuevos conocimientos que me hacen entender mejor mi entorno y me dan contestaciones a muchas preguntas que me hago, por ejemplo el conocimiento de la historia me ha hecho entender mejor la forma en que vivían nuestros antepasados, que es el punto de partida de las políticas y los gobiernos que tenemos hoy , e infinitas cosas mas.

Aunque en clase de secundaria para adultos no se tiene demasiado tiempo para profundizar en las materias, se dan los contenidos en esencia por la falta de tiempo material.

En clase de mayores se vive un poco de stress pensando en la prueba que nos espera , en un solo día tienes tres pruebas y tienes que darlo todo en ellas y demostrar que tienes los conocimientos, esto te hace sentir nervios no solo a la prueba en si, sino a si vas a poder demostrar que mereces ese titulo.

Yo creo que todas las personas que pasan por un examen definitivo tienen estos mismos pensamientos negativos, y yo me contagie totalmente de esos nervios e inseguridades.

Y llego el temido día del examen.

Conmigo se examinaron mayormente gente muy joven, y yo me sentía en inferioridad , dentro de mi estaba aterrorizada y me decía que ya era demasiado mayor para estar allí y que mi mente ya no funcionaria como toda aquella juventud que estaba junto a mí en esa sala inmensa llena de pupitres en la que estábamos sentados delante de una hoja de papel y un bolígrafo en la mano.

Cuando me pusieron el examen delante estaba temblando empecé a leer los primeros enunciados de las preguntas y no los entendía como si estuvieran escritos en otro idioma, aunque las leí una y otra vez.

Respiré profundamente y centré mi mente en el motivo que me había traído hasta ese pupitre.

Y recordé aquella infancia en la que había jornadas de más de 9 horas de trabajo al pie de una maquina en vez de estar jugando o estudiando.

Y en ese momento recordé unas palabras que me dijo una de mis profesoras cuando yo le confesé que no me sentía lo suficientemente preparada para pasar la prueba,a lo que ella me respondió :

“La Vida te da Sorpresas“. Tengo mucha fe en esta profesora, por el grandísimo respeto que tiene ante las personas mayores que queremos estudiar y despierta entre los alumnos verdadero interés en cada asignatura y nos contagia las ganas de aprender y crecer como personas. Y con este pensamiento tan positivo cogí con fuerza el bolígrafo y empecé a responder preguntas sin parar (no deje ni un renglón vacío).

Tenia que esperar 5 días para saber la nota ,yo no quería que pasara el tiempo porque mientras mas tardara en ver la nota mas tardaría en desengañarme y así podía jugar con la ilusión de haber aprobado

Pero inevitablemente llegó el día y yo estaba allí en la puerta del instituto sin atreverme a entrar y que la realidad de una mala nota me bajara de mi nube

Pase la puerta y me dirigí a aquella cristalera con los blancos papeles llenos de nombres en orden alfabético y temblando encontré mi inicial, la S, seguí con el dedo la lista hacían abajo y allí estaba mi nombre y junto a él la nota de Matemáticas : ámbito científico tecnológico 5

No me lo podía creer repasé una y otra vez con el dedo aquella enorme lista de nombre, pero aún no me lo creía, pasó una profesora y me preguntó qué tal me había salido el examen y yo le mostré con el dedo y me dijo ¡Felicidades!, hasta ese momento no desperté

Lo había conseguido !

                               

Empecé a llorar como una Magdalena,

En mi mente te agolpaban sentimientos de orgullo, rabia, pero sobre todo de felicidad

Dodaj komentarz