Iglesia S, Martin Frómista


Escrito original de Penedo (foro peregrinos)

Son muchos kilómetros, quizás demasiados, para afrontarlos solo. En sus inicios, caminas sin saber muy bien lo que va a venir, ni lo que le puede esperar al peregrino relajado, confiado y tranquilo, el calvario no se vislumbra, ni atisbo de problemas. No se ven las notas de la etapa, ni falta que hace, Frómista y Carrión de los Condes son localidades lo suficientemente atractivas y llamativas, como para reparar en el devenir más cercano. Calzadilla de la Cueza.

Pero volvamos al inicio de la etapa. Frómista, el icono, una delicia, lástima que las inmediaciones de la Iglesia de S. Martín, cuna del románico, se observen las obras de acondicionamiento de la plaza, lo que impide saborear esta joya, de forma y manera más cercana, todo sea para disfrute de las nuevas generaciones.

Villalcazar de Sirga es como un oasis en la meseta castellana, cuando caminar se vuelve un ejercicio repetitivo y anodino, vislumbras al fondo, como sin querer molestar, la Iglesia de Santa María la Blanca. Poco puede suponer el peregrino, contemplando esta Iglesia, su condición de fortaleza templaria y las cantigas que el rey sabio Alfonso X le había dedicado a esta Virgen. Que injusta es la Historia en ocasiones con sus olvidos.

Carrión es como la guinda al pastel agrio que se avecina, caminas por sus calles confiado, absorto en ocasiones. Pero reaccionas rápidamente, es un ejercicio de fe observar y no perder los nervios, por el poco tacto, quizás por la incultura reinante, que en tiempos pretéritos se ha tenido con las inmediaciones de las joyas que se contemplan, desde la Iglesia de Sta. María del siglo XII, al Monasterio Benedictino de San Zoilo, del siglo XVI.

Reparo que, en ocasiones, cuando lees el siglo en que se ejecuta cualquier Iglesia, Convento, Monasterio, etc., no se es consciente de la cantidad ingente de años transcurridos hasta la fecha, y menos, mucho menos, como después de luchas, guerras y más guerras,  podamos tener la fortuna de contemplarlas. Parece un milagro.

Dubitativo, saliendo de Carrión atravesando el río, buscando a la guía que me acompaña desde Roncesvalles, mi flecha amarilla, observo a modo de “estela” un pequeño monolito de piedra que reza :

VIA AQUITANA
BURDEOS-ASTORGA
Tramo (12 km.) del Camino de Santiago
Con su trazado original


Bastante escéptico ante lo que leo, mis noticias eran otras, reanudo el Camino. Castilla es así, ancha que dice el refrán, el árbol en esta zona no es un bien escaso, es que no existe, las curvas no aparecen en el trazado, no son necesarias, una sombra sería un milagro. Mi primer pensamiento es para los peregrinos que pasen por esta zona con los rigores del verano. Tremendo.

Me había propuesto no escuchar música en el Camino, Los Beatles, Rolling, Eric Clapton and Company iban a descansar de su afonía, producto de mi adicción musical. Y empecé.

Empecé a estar conmigo mismo. Un recorrido por mi vida estaba siendo lo inmediato. Desde la muerte de seres queridos, al recuerdo emocionado por los chavales, de mis errores, a mi carácter intempestivo, de las banalidades, a lo importante. Cada kilómetro que caminaba parecía que estaba destinado a un tema.

Y tenía que suceder. Me vine abajo mentalmente, caminaba como un autómata, solo en aquella enorme recta, nada se divisaba en el horizonte y como protegido por la nada, lloré. No me importaba, sabía que nadie me iba a ver, ni mucho menos escuchar. ¿Qué haces aquí, como redimiendo penas?, ¿Qué penitencia estás pagando?.

Saber, cuando el tiempo ha pasado, las equivocaciones cometidas, no deja de ser un reproche de la conciencia, no sirve de ayuda el socorrido, ¿quién no se equivoca?, luchas buscando premisas que aminoren las consecuencias de ese error. Te enerva el sufrimiento propio y el de tú familia, cuando son los perjudicados por errores ajenos, y lo que para ti, en un momento dado, son premisas, para el prójimo son excusas. ¡¡¡Es tan difícil discernir todos estos pensamientos contradictorios!!!

Recordar discusiones absurdas, que alcanzan dimensiones inimaginables, recordar los líos familiares, y comprobar que no consuela saber que es moneda corriente, imaginar que podría haber ocurrido, si se hubiera actuado de otro modo en aquel momento, recordar, recordar….siempre recordar.

Me duele la tibia derecha, ya no es una molestia, lo que a posteriori supe que era una rotura de vasos linfáticos, producto del sobreesfuerzo debido al barro, me empezaba a dar guerra, no quise levantar el pantalón para ver, no quería enfrentarme a una nueva prueba después de lo que estaba ocurriendo en mi cabeza, tenía bastante con mi particular “duelo mental”.

Reconozco abiertamente, que sin la motivación tan alta que llevaba, me hubiera planteado algo muy serio, como por ejemplo dejarlo, pero tan pronto la sola idea asomaba, la rechazaba de inmediato. No podía caminar muy allá, no cojeaba, pero me dolía.

Procuré olvidarlo y centrarme en los pensamientos, estos duelen, pero de otro modo. Había superado el mal trago anterior, la llanura no cambiaba, todo seguía igual, menos mi cabeza y mi pierna. Pensé en el foro.

Me llamaba la atención en los inicios, cuando solo leía y no escribía, ciertos comentarios incidiendo en el factor psicológico, incluso más que en el físico, a la hora de afrontar el Camino. Empezaba a saber en mis propias carnes el porque y sus motivos.

También me llamaba la atención, siguiendo con el foro, el afán de protagonismo que se percibe, empezando por el mío al escribir esto, en algun@ forer@s, y como era denominador común en este y otros foros que conocía, como los propios creadores de un post intervenían, para mantener candente el post y estar siempre “arriba”, pensándolo, decidí no utilizar esa práctica, salvo por cuestiones educacionales.

Cuando ya empezaba a preguntarme si iba a tomar la decisión de intervenir menos en el foro, para, de algún modo, no incurrir en lo que detesto, apareció. Al fondo, como dueña y señora de la meseta, aparece la torre, la de Calzadilla de la Cueza.

Aparecer no quiere decir que esté cercana. El tener un objetivo visible, un faro, me animó en los primeros instantes, para desanimarme después, caminaba y caminaba, pero aquello, en forma de torre, no tenía visos de estar más cerca. Volví a pensar en el foro.

Seguía pensando que tampoco me parecía justo no dar a conocer mi propia experiencia en el Camino, cuando en su momento yo bebí de sus fuentes, se me acogió con cariño, se me respetó, logrando incluso unas amistades, de las que me encuentro orgulloso. Tenía que devolver, participando, el bien recibido. Y así lo decidí.

Y llegué al albergue, está al inicio del pueblo, el hospitalero, me recibe un poco borde que se dice ahora, “no deje sus cosas en las camas superiores”, no, no, no, aquello era un recital de nos. Cansado de la retahíla de negaciones y como revindicando algo positivo, le pido un si, dime algo que si puedo hacer le digo, pagar me contesta. Brasileño, fisioterapeuta de mentiras, (cae antes un mentiroso….), una persona que denigra esta función en los albergues, la de hospitalero, en fin…..una pena.

Un ángel disfrazado de fisio, de las de verdad, apareció como peregrina en el albergue, esta chica al verme la pierna, me dijo la lesión que tenía, una hora y tres cuartos de drenaje dado por ella posibilitó que pudiera llegar a Santiago. Mis pensamientos, lúgubres en algún momento, lúcidos en otros y siempre críticos, pasaron a un segundo término, cuando la alegría sustituyó a la incertidumbre. La pierna estaba mucho mejor y no me dolía.

Ya no era crítico conmigo mismo, ni con los demás, ya no pensaba en lo que iba hacer o dejar de hacer, el Camino volvía a adquirir su máxima dimensión. Sahagún era el destino de la siguiente etapa.

Vaya este escrito como agradecimiento a todos los que en su momento me dieron información, ánimo, fuerza e ilusión para poder llegar a Santiago a través del foro, con sus post y a los que no conforme con lo anterior, que ya fue mucho, me mandaban sms, me llamaban preocupándose y dándome ánimos.

Bo Camiño.

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