Historia de un apodo

 Mote, seudónimo, alias… Quizas apodos de la misma palabra. En fin, lo que me llama a escribir es la historia de mi propio apodo (como sabran, a medida de que la gente se conoce en distintos ámbitos, y entran en cierta confianza, ni da para llamarlos por el nombre). Si bien no es el unico ni el determinante, es con el que (modestia aprte) me conoce medio Rosario (faaaa).
 Todo comenzo una tarde en mi primera jornada del Centro de la Juventud (aca va el link), mas presicamente en el taller de Historia de Rock, alla por el 2005. Bah, en realidad, no comienza ahi la historia, puesto que esta banda me empezó a caber desde el 2003, cuando habia pegado una foto de ellos que salió en la Rollling Stone (y que ahora lamento, porque destroze la entrevista). Párrafo aparte, en esa epoca no eran muy conocidos, rotaban en MTV, pero mis compañeros de banco no tenian idea (salvo una chica que lo escuchaba… y despues se volcó al Stone).
 Volviendo al taller, no tuve mejor idea que caer ahí con la remera de esta banda (que habia comprado en Carlos Paz, oh casualidad) Y ahí empezó mi apodo, que me acompaña hasta el dia de hoy.
 Despues vendrían los recitales, y conocí a gente que le gustaba (gente que no volvi a ver hasta otros recitales, era como el punto de encuentro entre perfectos desconocidos, pero hermanados por la misma banda). Junto con esto, el grupo se comenzo a desmembrar, y los discos empezaron a ser más, digamos, alejados de la propuesta original (no me convence el término „careta”).

 Mucho tiempo pasaba desde la ultima vez que vi a los chicos de HDR. Me habia enterado de su encuentro por un amigo al que suelo teclearle unas palabras por MSN de vez en cuando. A algunos ya los habia cruzado, pero nunca en un recital de Árbol. Despues de medio fernet medio berreta, los oí gritar: „arbolito, arbolito!”… Y agradecí.

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