Hambre

El amor es como el hambre.

Hay paladares exquisitos, casi elitistas, difíciles de complacer.

Tambien existen personas con estómagos resistentes, capaces de involucrarse afectivamente, o tal vez para sortear conflictosde ésta índole.

Lo que sí, se podría obrar de manera tal que el apetito por el sexo opuesto no sea tan prejuicioso; nosotros, los últimos bocados del plato nos estamos enfriando.

El hambre es como el amor.

Tantos platillos, que de solo ver, empalaga.

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