El vuelo


EL VUELO

La azafata avanza por el módulo interno de acoplamiento con lentos pasos de fieltro, siempre hacia arriba, mientras el igualmente ingrávido Bond espera su ansiado refrigerio. Un bolígrafo flota en medio del pasillo de la umbrosa cabina casi vacía de pasajeros; „Danubio azul”, acaso el más manoseado de los valses, acompaña el instante. De pronto, violentos espasmos sacuden el módulo; en plena turbulencia, Bond recibe de manos de la azafata una elegante burbuja de Martini.
—Por suerte me gusta revuelto —observa el espía seductor. En el asiento contiguo, Kubrick sonríe.

 

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