Balnearios de Galicia

La prueba de que se puede conservar la tradición sin renunciar a laprofesionalidad y el buen gusto cobra forma en este balneario en plenocasco histórico de Caldas, junto al río Umia, donde una estilosareforma lo ha llenado de color y aires renovados sin que el conjuntohaya perdido su sabor de antaño. La chimenea, que se sigue encendiendoen invierno, invita a recogerse a leer o charlar mientras del otro ladode las cristaleras del salón asoman las copas del increíble cañaveralque, al parecer, plantó a principios del XX un antepasado que viajó aFilipinas y al que probablemente se deba parte del regusto colonial deledificio, de 1780. Es ya la sexta generación de la misma familia la quese ocupa de este balneario levantado sobre un manantial en el que ya sesumergían probablemente los celtas, por lo que la vocación porconservar todo lo conservable se palpa en cada rincón: los muebles deépoca, los espejos, las puertas de cristal biselado, las lámparas eincluso alguno de los aparatos de inhalaciones; todo restaurado yperfectamente operativo. Otras más de sus peculiaridades son laaltísima temperatura a la que se trabajan sus aguas, 48°, que supequeña piscina termal deba reservarse para bañarse acompañadoúnicamente de las personas que uno desee, o que, al estar en el Caminode Santiago, sea tradición lavarse los pies en sus aguas o en las de laburga de la entrada. balnearios de galicia

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