Apunte

Los átomos no sufren. O no deberían. Tan constantes al cambio. Separaciones, uniones, y todo eso que el inconsciente colectivo trae a cuenta sobre ello (sin prestarle mayor atención, como en una aburrida clase de química en noveno año, pero eso ya es agua de otro molino).

Átomos estoicos; no les queda otra que transformarse según los caprichos del arquitecto del universo. Poco importa el proceso, como asi mucho importa el producto, el resultado piensan los que no recuerdan ningun camino hacia Roma.

Átomos víctimas de metáforas en vano que escupen cuatro dedos cansados.

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